Empezaremos nuestro recorrido en el Arenal, justo enfrente del teatro Arriaga.
Desde allí seguiremos el paseo que hay en la ría por la margen izquierda.
Si hace buen día estaremos de suerte porque es un paseo muy agradable que te va llevando hasta la parte de detrás del Guggenheim y acaba en la zona del Palacio Euskalduna.
Justo allí detrás han hecho un museo Marítimo y están algunas grúas residuales de los antiguos astilleros.
Volveremos por la parte delantera del Palacio y buscaremos la Gran Vía. Antes de llegar al centro donde están todas las tiendas, podemos parar en el Parque de Doña Casilda, que queda justo a la izquierda. Mucho verde y muy cerca el Museo de Bellas Artes, donde vale la pena entrar.
La Gran Vía se convierte en unn ajetreo de gente y tiendas a partir de la Plaza de Moyúa, donde está el edificio de la Diputación y el Hotel Carlton. También son famosas las entradas de metro, diseñadas por Norman Foster.
Si seguimos caminando recto llegaremos a la Plaza Circular, donde acaba la Gran Vía. Allí está el Café La Granja, uno de los cafés clásicos de Bilbao, junto con el Café Iruña (mi preferido) o el desaparecido Boulevard. El Iruña no está lejos, justo en la calle de antes a la izquierda, y si queréis tomar un tentempié os recomiendo los pinchos morunos o los serranitos.
Cuando cruzamos la Plaza Circular volvemos a encontrarnos con el Arenal. Justo enfrente está el Casco Viejo de Bilbao. Una vez visto todo es el momento de perderse por sus callejuelas e irse de pinchos. Si aún quedan energías, desde el aquí se puede coger un ascensor o subir las escaleras que llevan a la Basílica de Begoña, la patrona de la ciudad.
Bilbao no es un gran centro turístico ni una ciudad de tarjeta postal (como puedan serlo sus vecinas, Santander o Donostia) pero es una ciudad que se ha puesto guapa en los últimos años, después de haber sido durante mucho tiempo la hermana fea. Vale la pena darle una oportunidad.
Con esta ruta que ha preparado Ana inauguramos una nueva sección de Senderismo.
Aprovecho para animaros de nuevo a que enviéis vuestras recomendaciones viajeras, recordad que hay regalito por cada participación.
Una mañana de domingo cualquiera podemos emprender esta rutay visitar el castillo de Marinyén, de la Reina Mora o de Alfándech, que se encuentra en el término municipal de Benifairo de la Valldigna.
La ruta parte del parking de la Tourist Info de Simat ( que por cierto muy bien que una tourist se encuentre cerrada en plena Semana Santa, olé el turismo de masas) donde podemos dejar el coche. Desde ahí seguir la ruta a pie que indica Castillo de Marinyén( nosotros tardamos 1 hora y media andando a paso normal) por carretera rural ( aunque también se puede seguir en coche y dejarlo aparcado donde se inicia la ruta cuesta arriba por la montaña)
La subida no es pesada excepto el último tramo; puede realizarse con niños(comprobado)
Los orígenes del pueblo de Benifairó se remontan a los de una alquería musulmana donada por Jaime el Conquistador a Domingo de Teylla y a Ferrer Matoses en 1249. Posteriormente paso a la Coronay Pedro el Grande se lo concedió a la emperatriz Constanza. Por último fue otorgado por Jaime II el Justo a la fundación del Monasterio de Santa María de Valldigna, señor del lugar hasta el S.XIX.
Las tierras de la Valldigna fueron cedidas en enfiteusis por Carta Puebla de 1336.
La expulsión de los moriscos permitió al Monasterio reforzar los derechos señoriales según Carta Puebla. Las tierras, repartidas en lotes de 3 hectáreas, fueron concedidas nuevamente en enfiteusis. La abolición del régimen señorial y la desamortización eclesiástica pusieron fin al dominio del Monasterio.
El castillo tuvo una función defensiva en vigor durante gran parte de la Edad Media, pero tras la expulsión de los moriscos fue abandonada. Se conserva parte de las construcciones que existían en el muro exterior, así como algunos lienzos de Muralla y otros elementos.
Puede rematarse la excursión con una comida en el Restaurante la Puigmola, que está en Barx, cuyo nombre se debe a una fuente que todavía existe y que antiguamente fue balneario de aguas termales y cuyas propiedades son buenas para el riñón.
No me voy a cansar de decirlo; qué cosas tan bonitas tenemos cerca y las desconocemos.
Lo que voy a recomendar es el Hotel Chamarel. Está en el centro de Denia, cerca del Ayuntamiento. Es ideal para esta época del año, en temporada baja.
Se trata de una casa del siglo XIX restaurada. Cada habitación es diferente, hay de distintos precios, pero siempre incluye el desayuno. Esta era la nuestra:
- Dormir en Albergues juveniles - Comer en restaurantes asiáticos - Reservar los hoteles a través de Internet - Pagar con tarjeta de crédito para evitar comisiones
Son algunos de los consejos para ahorrar en los viajes que aparecen en este artículo de El Viajero.
Añado dos más que se me ocurren:
- Aprovechar el día de visita gratuita de los museos (en España suele ser el domingo, en Berlín son los jueves por la tarde, etc). Normalmente aparece esta información en la página web de cada museo.
- Comprar los billetes de avión y de tren con la máxima antelación posible (ya sé que con esto no descubro nada nuevo, pero es que las ofertas de última hora no existen, de verdad)
La verdad es que nada más embarcas te tratan como a una reina, las doncellas (iban vestidas como en las pelis...jijiji) te dirigen al ascensor y vas en busca de tu camarote......como encontrarlo???? Son una pasada los pasillos que hay y lo grande que es el barco....jijiji...al principio parece imposible que te vayas a aclarar, pero bueno, todo es cuestión de práctica y orientación.
En cuanto a las excursiones la mayoría son recomendables, hay que tener en cuenta que en muchos casos el barco ancla en el puerto y a lo mejor lo que hay que visitar está bastante escondido y es difícil de llegar. Además, las paradas en un puerto son de unas horas determinadas, y al ir en una excursión con un guía ves lo que tienes que ver y el tiempo está muy bien amortizado!
Nada más embarcas te citan en un salón donde la guía española te hace un resumen del crucero, los puertos en los que el barco para y las diferentes excursiones que hay.
En todos los puertos has varias para elegir, donde se combinan diferentes aspectos a gusto del consumidor: hay de más horas, de menos y de todos los precios.
Nosotros hicimos una en cada puerto y nos valió mucho la pena, aunque en una próxima explicación ya os detallaré en nuestro recorrido cual considero indispensable y cual no!
En cuanto a las cenas de gala que dicen, no son para tanto, hay gente que va como si fuera de boda (una exageración), con ir aseados como cualquier sábado sobra. Además que en esas cenas de gala a las que te invita el capitán, simplemente hacen un cocktail antes de la cena y el menú de la carta es un poco más especial, pero la verdad es que todas las cenas eran de maravilla.
En nuestro crucero hicieron dos, una de bienvenida en la que te dan la opción de hacerte una foto con el capitán y una de despedida en la que los recién casados teníamos la opción de foto con el capitán y con una tarta de boda. Todos esos rollos los hacen más que nada por recoger dinero, porque cada una de esas fotos las exponen en una galeria donde te cobran entre 10 y 15 euros por cada fotito.
Además que te hacen fotos cada día al desembarcar en un destino y si quieres pues las compras. Nosotros nos compramos una en la que estábamos los dos porque nos gustó.
En cuanto a la ropa, os recomiendo ropa cómoda para hacer la excursiones y para estar en el barco y algo más aseado para la cena. Todas los días te dejan en el camarote el diario de viaje donde te indican como es recomendable ir a las cenas, informal, de etiqueta.....
Para hacer una primera introducción, creo que sobran datos....
Más adelante os hablaré sobre la comida en el barco, las excursiones de nuestra ruta y diferentes pormenores que no puedo dejar de lado (tema relax, nocturno, tiendas....).....
Ésta ha sido mi primera incursión en evatelleva y, después de tener escrito este texto hace meses, nunca me decidía a terminarlo porque me pongo a escribir y no paro!!!!!
Volveré pronto para explicaros, más detenidamente, muchas más cosas que creo que os pueden venir bien a aquellos que decidáis algún día hacer un crucero!
Un saludo muy afectuoso a todos los que habéis tomado la molestia en leerme. Muaks!
¡Nos vamos de crucero! Esta es la primera colaboración de Leti en evatelleva, tiene dos entregas. Esperamos que no sea la última.
¡Luna de miel en el mar!
Después de un año frenético para que la casa estuviera a punto para la boda y sin parar todos los fines de semana con la maleta arriba y maleta abajo, al pensar que haríamos de luna de miel, Jordi y yo lo tuvimos claro: Un crucero donde poder ver cosas, pero también donde poder relajarnos sin estrés de aviones para cambiar de destino y sin tener que hacer y deshacer la maleta.
No hemos sido demasiado viajeros, y cómo hay tantos sitios a los que queremos ir, el destino dependía más que nada de las fechas de salida. Después de mirar fechas y cruceros posibles, nos decantamos por el de las Islas Griegas, Croacia e Italia, ya que a Jordi le fascina el tema mitológico y una de sus ilusiones era visitar Grecia.
Una vez decidido el destino, había que escoger la compañía. Nos decantamos por MSC Cruceros, según la de la agencia los mejores son Costa Cruceros y MSC, por lo que a modernidad del barco, servicios, etc. elegimos MSC por el hecho de que el diseño interior del barco nos pareció más moderno, ya que el de Costa era más barroco, tipo Titánic...aunque bueno, eso va a gustos!!!! Y a mi me han hablado maravillas de otras compañías!
Y allá que fuimos... Normalmente la compañía del crucero fleta un avión para todos los clientes si el barco sale desde fuera de España. El nuestro concretamente iniciaba su viaje desde Bari (Italia). Una vez en el aeropuerto, te recogen en un bus para llevarte al puerto donde está anclado el barquito. Ah! De las maletas te olvidas, ellos ya se encargan de llevarlas a tu camarote!
Una vez llegas al puerto toca hacer el checking. Al hacerlo te dan una tarjeta que es clave durante todo el crucero, ya que es la llave del camarote, sirve para pagar las bebidas y cualquier cosa extra, para hacer compras en las tiendas del barco y para identificarte al desembarcar y al embarcar. Por eso.....ojito!!!! (yo estuve todo el crucero negra por si la perdía al igual que los billetes, etc....jajajaja)
Algunas recomendaciones
- Si alguna vez vais de crucero preguntad en la agencia sobre el tema de las bebidas, depende de la compañía van incluidas o no, en nuestro caso no iban incluidas, si bien, nos enteramos que habían diferentes posibilidades de paquetes de bebidas, y claro si lo pagas con antelación te sale mucho más barato.
- El tema del pago de excursiones, bebidas y todo lo que consumas o compres en el barco no lo pagas en el momento, es decir, te lo van sumando y al final del crucero te lo descuentan o bien a tu tarjeta de crédito (de débito no sirve por lo que es importante hacerse una de crédito si no se tiene) o si has querido dejar dinero a cuenta te lo van descontando con cada pago y si se termina te lo dicen para que des más a cuenta.
- También considero importante elegir un camarote exterior con balcón, ¡vale la pena! Según está más alto es más caro, y por supuesto si es interior es más barato, si es exterior más caro, exterior con balcón más, si es suite más, etc. Pero de verdad que os lo recomiendo, no tiene precio el estar acostada en la cama viendo como navega el barco por la ventana, ver como se pone el sol, asomarte y verlo todo....vale la pena quitar de otra parte que de esa, de verdad!!!!!!
Para evadirnos de la monotonía de febrero, Elena nos lleva a Londres... de nuevo, pero esta vez en una fecha muy especial...
Hola de nuevo, amigos de evatelleva.
Y dónde nos ha llevado Eva esta vez… pues Eva a ningún sitio, pero nosotros nos fuimos a pasar la Nochevieja a Londres.
ONE QUESTION: ¿¿Qué haces si te apetece estar con tus amigos, con tu marido, con tu familia, beber cerveza, comprar compulsivamente, pasar un frío de cojones, dormir en una cama de 50 y no parar de comer hamburguesas?? ¡¡Pues ir a Londres!! Y si es Nochevieja, mejor.
La Nochevieja británica, concretamente la londinense, no es otra cosa que ver las campanadas del Big Ben, hacer la cuenta atrás y felicitarte cuando entra el año. Y voila! Ya ha pasado la Nochevieja! Bien, pues esto era lo que quería compartir con vosotros, la intensa noche de fin de año que pasamos!
Quizás sea más fácil enumerar los pasos a seguir, como veis no tiene mucho misterio.
1. Acudir a la zona en cuestión, emabarcadero de Victoria, London Eye, Trafalgar Square, Big Ben, el Támesis y calles adyacentes a estos lugares. Lo molón es en London Eye para verlo en vivo, ya que después de la cuenta atrás tiran fuegos artificiales desde la noria durante 10 minutos, pero en Trafalgar Square ponen una pantalla y lo ves igual. Allí fuimos nosotros, a lo fácil, jeje.
2. Ir antes de las 8 de la tarde. Los ingleses lo hacen todo igual, comen pronto, cenan pronto y la Nochevieja pronto. La fiesta en realidad es por la tarde, el previo que dirían en fútbol. La gente va acudiendo en masa, literal, masas de gente y colocándose en las zonas acotadas. Hay vallas y cuando más o menos está la zona llena ya no dejan pasar. Por eso Trafalgar es una buena alternativa, es lo último que se llena.
3. Bajar al sitio en cuestión cenados. En nuestro caso era tarde por la llegada del vuelo, más de las 8 y media, y prácticamente no daban de cenar en casi ningún sitio decente, cerca de allí. Cierran las cocinas pronto. Por el Soho, sin duda, hay más opciones.. Acabamos en una hamburguesería de Leiester Square, muy chic, mona y todo lo que quieras, pero 7 hamburguesas y 7 cervezas casi 100 libras. ¿Cómo te has quedado? Pues así nos quedamos la Esther y yo, que somos más bien chinófilas y de comida callejera.
4. Abrigarse, y mucho. Hace un frío de cojones, muy romántico, muy bonito, muy inglés, muy artístico (La National Gallery detrás), pero si no llevas unos buenos guantes, un gorro, y un buen calzado, estás perdido, como yo. Allí el lema no es “antes muerta que sencilla”, allí el lema es “ande yo caliente ríase la gente”. La verdad es que justo cuando acabaron las campanadas empezó a nevar y a pesar del frío fue precioso. ¿Creíais que eso sólo le pasaba a Bridget Jones? !pues no!
5. Momento campanadas. Estás plantado, congelándote y esperando, sin casalla, ni whiski ni una miserable botella de vino ( se puede entrar bebida, pero no en vidrio). Empiezan a poner en la pantalla una retrospectiva de acontecimientos vividos desde el año 2000, a nivel mundial, España no sale para nada. Cuando llega al 2009 ya casi es la hora, se hace la cuenta atrás, en inglés, claro, que es más cool, five, four, bueno ya sabéis. Y cuando dicen happy new year te abrazas fuertemente a alguien buscando el calor humano por unos segundos. Te felicitas. Te besas y dices: "ara què fem?" Y otro dice: "ai, pues au on van tots, pa ca amunt!" Y vas pa ca amunt. Y entonces nieva y es muy bonito, porque vas siguiendo a gente sin saber dónde vas, pero como está nevando…pues no pasa nada. Y ya se ha acabado la nochevieja.
6. Alternativas pos-campanadas. Quedarte haciendo el pavo como la mayoría de italianos en Trafalgar y muriéndote de frío o buscar un sitio donde hacerte unas birritas. Si queréis que sea sincera ni me acuerdo donde fuimos, el gorro no me dejaba ver, las orejeras no me dejaban oir y los guantes no me dejaban tocar, seguro que le cogí la mano a un extraño y me fui con él. También hay fiestas ya organizadas en locales más selectos, pero valen una pasta, y como mucho estarán abiertos hasta las 3.
7. Finalmente, llegas al hotel, a Oji , te despides de tus amigos, de tu marido, porque duermes con tu hermana, y te vas a la cama, en espera de que mañana amanezca un estupendo día londinense.
Qué os ha parecido, estuvimos unos cuantos días más, pero eso no interesa. Os recomiendo que viajéis a Londres en Nochevieja, por el contraste con la fiesta que hacemos aquí y lo distinto y sobre todo porque son SALES!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta la próxima.
Estambul es una ciudad sin igual, a caballo entre dos continentes, es el puente de unión entre Oriente y Occidente. Situada en la orilla del Mar de Mármara, el cuerno de Oro (Haliç) y el estrecho del Bósforo (Bogaziçi) la dividen tres grandes zonas.
Resulta imposible describir la semana que estuvimos allí. Nos sorprendía todo: la ciudad vieja con las mezquitas, los baños turcos , las Mezquitas sublimes y los coloridos bazares, la parte europea con los barrios de Beyoglu y Taksim, en la que los monumentos medievales y otomanos conviven con bares y cafés bohemios y las mejores pastelerías, y la costa asiática del Bósforo.
Por eso mismo os invitamos a que lo descubráis con vuestros propios ojos y ayudados por esta pequeña introducción de lo que no hay que perderse:
1.- El Palacio Topkapi con su harén y el diamante de 86 kilates en forma de cuchara o la Daga. Pasear por sus jardines y comer en el restaurante Konyali que tiene unas impresionantes vistas sobre el Haliç o cuerno de Oro
2.- Navegar por el Bósforo paseando por delante de las bonitas yalis (mansiones de madera) esplendidos palacios y fortalezas otomanas. Comunica el mar de Mármara con el Mar Negro y separa Europa y Asia. La travesía puede contratarse desde Eminönu hasta Anadolu Kavagi en Asia y ver desde allí el Mar Muerto.
3.- Aya Sofya Mezquita de la Divina Sabiduría. No valen las palabras tan solo observar y callar
4.- Paladear un té en el café Pierre Lotti en el cementerio de Eyüp y observar otra de las mejores vistas de Estambul.
5.- Perderse en el Gran Bazar (tiene 4.000 tiendas y 20.000 personas intentado vender todo lo vendible). Lo de perderse es literalmente cierto ya que aunque las calle se encuentran señaladas resulta poco menos que imposible orientarse ya que todas las puestos resultan iguales. Si lo encontráis comer en el restaurante Havuzlu, el mejor del bazar.
6.- Admirar la Mezquita Azul a todas las horas del día y en especial al atardecer desde el café Mesale
7.- Observar la gente como llevan sus negocios: son mercaderes de pura cepa y toda la ciudad es un mercado.
8.- Süleymaniye Camii joya de la arquitectura clásica otomana
9.- Torre Galata: Las vistas desde aquí son impresionantes a 61 metros de altura sobre el nivel del mar y la parte moderna de Istakal Kadessi. Es la principal avenida de la zona peatonal del barrio de Beyoglu el corazón de Estambul más cosmopolita.
10.- Kadiköy, un barrio asiático. A tan solo 15 min. En ferry desde Eminönu vale la pena solo para decir que nos encontramos ya en Asia y observar las diferencias
LO QUE HAY QUE SABER
1.- Quitarse los zapatos antes de entrar en una mezquita o en una cúpula.
2.- Llevar siempre un chal o pañuelo para cubrirse la cabeza
3.- Regatee bien, consultando los precios en varias paradas.
4.- Usar el barco para cruzar el Bósforo y para llegar a todas partes como si fuera un bus.
5.- Comer pescadito de las paradas ambulantes de la estación de Eminönu
6.- Comprar especias en el Bazar de las Especias.
Os dejo con Carmina, que nos lleva de viaje a Albarracín:
Y es que siempre igual:"¿Éste fin de año que vais a hacer?". Creo que ésta es una de las preguntas más formulada cuando se acerca el mes de diciembre.
Y claro, la respuesta más escuchada es: "No sé, ya veremos". Pero el problema es que ese “ya veremos” siempre acaba transformándose en un… "Nada, cenaremos por el pueblo y luego saldremos un ratito".
Pues ya estoy harta. Este año no me quedo en casa. Y así fue, eché unos cuantos vistazos y al final me decidí (el precio fue un argumento con bastante peso): nos vamos a “las Bezas, Albarracín”. Y la verdad es que si no estáis haciendo dieta… ¡¡os lo recomiendo!! Digo esto porque en la hostería en la que nosotros estuvimos, se come y bebe de maravilla (demasiado).
Bien, pero empecemos por el principio, el precio. Éste factor nos ayudó a decidirnos y es que con menos de 200€ por pareja nos fuimos de viernes a domingo a media pensión a la hostería “Las Majadillas”. Además el trato es muy familiar puesto que solo cuenta con unas 10 habitaciones y como los propietarios residen allí mismo, la cocina no tiene horarios fijos y siempre están disponibles. La verdad es que la comida fue inmejorable por no hablar de la bodega. Os recomiendo un “habla del silencio”.
Pero tampoco os creáis que todo fue comer y beber, también hicimos un poco de deporte (pero poco).
El viernes por la tarde Javier, el propietario de la hostería, nos llevo de ruta montañera con su 4x4. Solo os diré que aún tiemblo al recordarlo, pero poder contemplar aquellas vistas fue una autentica gozada. Y cuando regresamos unas cervecitas y… ¡a cenar!
A las 10 de la mañana del sábado habíamos quedado con Javier para salir a la siguiente ruta. Esta vez nos mostraría las diferentes pinturas rupestres que había en los alrededores. Y aquí sí que amorticé la pasta que me gaste en el “Decathlon” para ir a Kenia. Los zapatos me vinieron de perlas. La verdad es que nos pasamos toda la mañana caminando, pero todo aquello valió la pena. Y claro, como no, cuando volvimos a “las Majadillas” nos tomamos un vinito y… ¡a comer!
Y para bajar todo aquello, al mediodía, esta vez por nuestra cuenta, organizamos una escapadita a Albarracín. Y es que estos pueblecitos tienen mucho encanto. Para terminar la tarde nos pasamos por Teruel a merendar. ¡¡No fuera cosa que nos diera un bajón de azúcar después de tantas horas sin comer!!! Jajajaja.
Y bueno el domingo después de un “súper-desayuno”, y sin demasiadas ganas, nos volvimos a casa. En definitiva, si estáis buscando una escapadita relajada, bien de precio y agradable, no lo dudéis acudid a “Las Majadillas” en las Bezas (Sierra de Albarracín).